30/06/2003
La ceniza vuelve a cubrir los cultivos
QUERO, TUNGURAHUA | José Olmos, Redactor
Los bramidos del volcán asustan, pero es el material que expulsa el que causa pérdidas económicas.
La tarde tiene un color pardo, oscuro. Del cielo cae, leve pero persistente, el polvo negruzco que a bocanadas expulsa el volcán Tungurahua. Los campos están bañados por una capa gris, que cubre los sembríos, los techos de viviendas, los animales, y a los hombres, mujeres y niños.
En una ladera que va a caer a la plaza central de la comunidad Jaloa La Playa, 10 km al sur de Quero (Tungurahua), Romelia Rosero sacude con una rama de ciprés las matas de papa. Intenta quitar el manto grisáceo y salvar su cultivo, al que aún le restan cuatro de los seis meses que toma para producir.
A cada golpe se levanta una polvareda que va a dar a su rostro, a sus ojos, a sus pulmones. La tarea la realiza con sus vecinos María Rodríguez, Jeaneth Guerrero y Jonathan Benavides.
Cada golpe que da Romelia es de esperanza y desahogo. “El año pasado fue en agosto, la ceniza cubrió todo y perdí los sembríos de haba y papa. Me sacrifiqué para conseguir la semilla para sembrar de nuevo y ahora sucede lo mismo”, dijo Rosero.
Sus vecinos dicen lo mismo. Igual les sucede a unos diez mil agricultores de Jaloa San Francisco, El Santuario, El Guanto y otras comunidades del sur de Tungurahua como a los campesinos de Penipe y Guano, en Chimborazo.
La tarde del sábado una columna de ceniza se extendía desde el coloso en erupción, en la cordillera Oriental, hasta cerca del volcán Chimborazo, en la cordillera Occidental.
La agricultura y la ganadería son las más afectadas por el proceso eruptivo, que tiene altibajos, pulsos, etapas de calma y de furia.
Las escenas son copias de lo que sucedió en diciembre del 2000 y en agosto del 2002. Aurelia Guerrero sacude un pasto moribundo para permitir que sus vacas se alimenten en Jaloa La Playa. “Los animales están con diarrea y tos. Voy a tener que vender”.