13/01/2004
El Comercio
Papallacta aún sufre la huella petrolera
Quito.
Nueve meses después del derrame de petróleo que contaminó la laguna de Papallacta, aún el agua no se envía a Quito para su consumo.
Jorge Rivera, gerente de mantenimiento de la Empresa Metropolitana de Agua Potable y Alcantarillado (Emaap), confirmó que el bombeo de agua para la capital desde la toma de Tumiguina, está suspendido.
"No se utilizará el líquido hasta demostrar que está en las mismas condiciones antes del derrame del 8 de abril del 2003". También recalcó que se realizan obras para captar agua de otros ríos.
En las orillas del río Sucus 2, a dos kilómetros de la rotura, aún se encuentran manchas de crudo, pero existen tres barreras instaladas por la empresa Ecuavital para recolectarlo.
Una vez que el agua permanece en la pequeña represa se extrae el hidrocarburo con una máquina llamada skimer, la cual absorbe el crudo de la superficie y lo envía, mediante mangueras, hasta un tanque dealmacenamiento. Allí el olor del crudo se percibe a pesar del frío del páramo, pues el termómetro marca menos de diez grados centígrados.
Los trabajos de biorremediación y limpieza del vertido de petróleo de Ecuavital arrancaron el 5 de noviembre. Esta fue contratada por Petroecuador luego de tres meses de análisis y negociaciones. Esta empresa asumió los gastos de la remedicación, pero la responsabilidad de la rotura aún no sedetermina judicialmente.
En abril se calculó que las labores de remediación tenían un costo de 200 000 dólares, pero en el contrato actual la suma ascendió a dos millones, pero no es por la limpieza de todo el lago sino por solo 32 mil metros cuadrados de tierra ubicada en las orillas y parte de los sedimentos del lago. El área a ser remediada cubre en promedio un tercio del lago.
Sobre el espejo de agua dos botes impulsados por un pequeño motor fuera de borda y operados por dos empleados de Ecuavital, se encargan de succionar el sedimento contaminado. Para evitar que las partículas de crudo se dispersen hay barreras flotantes.El líquido con los sedimentos se traslada hasta una planta móvil de limpieza de la compañía Cetagua, subcontratada por Ecuavital.
El líquido pasa por una zaranda, un cernidor que separa los restos grandes; luego el líquido va hasta una centrifugadora de alta velocidad para retirar las partículas pequeñas y por último va a cinco filtros de carbón, que atrapan las fracciones de crudo.
Carlos Bríñez, funcionario de Cetagua, señaló que se procesan 1 200 barriles de agua por día. Al preguntarle sobre la efectividad de los filtros para retener los hidrocarburos dijo que estos retienen hasta 500 partes por millón de hidrocarburos. Además, puntualizó que en cada descarga de agua se hace un análisis para verificar que cumpla la norma, es decir, el límite máximo de hidrocarburos disueltos.
Mientras que el sedimento del lago es trasladado hasta la finca de la familia Aldaz, a ocho kilómetros del lago para tratarla. Allí un tractor se encarga de removerla constantemente. Los obreros indicaron que se vierte urea para "ayudarle a que degrade el crudo".
Luis Cabrera, de Ecuavital, acotó que se ha realizado el 46 por ciento del trabajo desde el lugar de la rotura hasta la parte del lago que se limpiará. Marco Morillo, diputado, cuestiona a Iván Aveiga, gerente de Ecuavital ´En la tierra, con crudo no crece nada´