Sociedad
Miércoles 5 de septiembre de 2001 EL COMERCIO
Pastaza: La alejada comunidad amazónica tiene agua y luz
Sharamentza sí es una frontera viva
Indio Hilfe y el Prodepine aplican un plan piloto con energía fotovoltaica para generar servicios básicos. La localidad se convertirá en sitio ecoturístico.
Redacción Puyo
La comunidad Achuar de Sharamentza, ubicada en el limite de la frontera con el Perú, en la jungla amazónica, cuenta con agua potable, luz y muy pronto con lavanderías y letrinas que para sus pobladores eran desconocidos. Sharamentza está ubicada a 140 kilómetros al este de Puyo y 40 de la frontera. Sus pobladores aún conservan las tradiciones. Desde el aire y luego de viajar una hora se la divisa como un pequeño escenario abierto en medio de un exuberante manto de la selva amazónica. En canoa a motor sería posible acceder tras una semana de viaje.
Los habitantes de la localidad ahora utilizan los paneles solares para captar la energía no solo para iluminar las típicas chozas, sino también con la capacidad de energía instalar un televisor, una radio y una licuadora.
Pero más de esta posibilidad, los Achuar cambiarán sus conceptos de organización del trabajo Ellos montarán pequeños talleres para artesanías de tagua, por ejemplo, cuya habilidad innata la explotaban sin el uso de tornos y otros elementos.
Es que en la mira de esta comunidad está Andoas, el pueblo más importante de la cuenca alta del Pastaza en el Perú. El vecino cuenta con alrededor de 20 000 habitantes y se convertirá en un potencial mercado para el pueblo Achuar, especialmente para el expendio de las artesanías.
Así mismo se espera que en el término de cinco años este lugar se convierta en un centro de destino ecoturístico binacional. Andoas es la clave del desarrollo.
Además, existen en marcha planes para un adecuado manejo de la basura. Otro aspecto es el mejoramiento de la infraestructura educativa, que incluye la dotación de computadoras. Desde el próximo año lectivo se financiará la transferencia de la cultura ancestral para que los antiguos Achuar, como profesores bonificados transmitan sus conocimientos vernaculares a las nuevas generaciones.
"Queremos que los miembros Achuar estén en capacidad de comenzar a escribir para la posteridad su propia historia", opina el representante en Ecuador de la ONG alemana Indio Hilfe, Eduardo Escobar
El delegado de la ONG dice que el proyecto es integral ya que en cada inmueble se construirá un tanque para recoger agua y las lavanderías para ropa y vajillas.
Para que el servicio cuente con los recursos necesarios para su mantenimiento y renovación de equipos, los propios comuneros establecieron una tarifa de consumo de dos dólares.
El vicepresidente de la Federación Interprovincial de la Nacionalidad Achuar, Miguel Vargas, de su parte señala que este es un proyecto piloto y que se aplicará en otras ocho comunidades.
LAS PRIMERAS GOTAS
La gente del Prodepine colaboró en la ejecución de las obras en la comunidad Achuar.
Una obra que se basa en la cogestión
La dotación de los servicios llevó dos meses. Dos fuentes importantes se unieron para cubrir los 34 000 dólares que costó el proyecto. El Prodepine (Programa de Desarrollo de los Indígenas y Negros del Ecuador) con 24000 y 10000 de la Fundación alemana Indio Hilfe. La obra se realizó en mingas, que iban desde las 08:00 hasta las 16:00 de lunes a sábado. La parte técnica del proyecto estuvo a cargo de Peter May de la Fundación Corporación para el Desarrollo Sustentable.
El técnico consideró que la parte más difícil fue transportar por vía aérea todos los materiales de la construcción. Para terminar el trabajo se requirieron un total de 25 vuelos, cada uno con un valor de 600 dólares.
May explicó que, además, se instalaron 10 paneles de 110 vatios cada uno, 12 baterías, una bomba para la succión del agua. Con esto el caudal de agua que se capta para el sistema es de tres litros de agua por segundo.